El uso de selladores de fosas y fisuras representa una de las estrategias más eficaces en la prevención de caries en niños y adolescentes. Datos epidemiológicos en Latinoamérica indican que más del 80 % de las lesiones en la dentición permanente se localizan en las superficies oclusales de molares. En la dentición temporal, la mayor incidencia también ocurre en molares, en comparación con los dientes anteriores, debido a su anatomía más compleja y a la dificultad de acceso durante el cepillado, especialmente en edades tempranas. La morfología de estas piezas, con fisuras profundas y fosas estrechas, favorece la acumulación de biofilm y restos alimenticios. Es precisamente en este contexto donde los selladores cumplen un rol clave en la protección dental durante los años más vulnerables.
Los selladores se clasifican en dos grandes grupos: selladores resinosos y selladores de ionómero de vidrio. Ambos tienen indicaciones específicas que deben conocerse para aplicarlos de forma racional según el riesgo cariogénico del paciente.
¿Cuándo se deben aplicar los selladores?
Las recomendaciones actuales, basadas en las guías de la AAPD (American Academy of Pediatric Dentistry) y respaldadas por revisiones sistemáticas recientes, indican que los selladores deben colocarse en dientes permanentes con fosas y fisuras susceptibles a caries, especialmente en molares recién erupcionados con algún defecto de desarrollo del esmalte. Esto es especialmente importante en pacientes con riesgo moderado o alto de caries, antecedentes de lesiones cariosas tempranas, o con limitaciones en su higiene bucal.
Selladores resinosos: alta retención y eficacia
Los selladores de resina son los más utilizados por su alta capacidad de retención y su eficacia comprobada en la prevención de caries a largo plazo. Para la aplicación de un sellador a base de resina se necesita un estricto control de la humedad. Requieren un protocolo clínico que incluye aislamiento absoluto, grabado ácido con ácido fosfórico, aplicación del sellador y fotopolimerización.
Su desventaja principal es que son técnica-sensibles, ya que la humedad puede interferir significativamente con su adhesión, lo que en futuro puede traducirse en una fractura y el inicio de una lesión cariosa.
Son ideales en pacientes cooperadores, en dientes totalmente erupcionados y en ambientes donde se pueda garantizar un buen aislamiento. Se recomiendan en fosas y fisuras con morfología profunda, incluso si no hay evidencia clínica de caries, como método preventivo.
Selladores ionoméricos: alternativa para casos clínicos complejos
Los ionómeros de vidrio ofrecen ventajas en condiciones donde no se puede asegurar un aislamiento ideal. Aunque su retención es menor que la de los resinosos, tienen la gran ventaja de liberar fluoruro, lo que les confiere un efecto remineralizante y anticariogénico. Son útiles en pacientes con alto riesgo a caries, en erupción parcial de molares o en entornos clínicos con recursos limitados. Además, pueden ser utilizados como selladores terapéuticos, es decir, colocados sobre lesiones en estadio inicial sin cavitación, ayudando a detener la progresión de caries.
Según la Asociación Latinoamericana de Odontopediatría (ALOP), los ionómeros de vidrio de alta viscosidad son los más recomendados para ser utilizados como selladores, por su mejor desempeño clínico y liberación sostenida de fluoruro. En ese sentido, marcas como SDI Dental cuentan con excelentes opciones en el mercado, como Riva Protect, Riva Light Cure ionómero modificado con resina (Consulta su disponibilidad en tu país).
Conseal F (sellador resinoso con liberación de fluoruro), puede ser otra gran alternativa dependiendo tus necesidades clínicas.
Una herramienta temporal en el momento de mayor riesgo
Es importante entender que el objetivo de un sellador no es que dure toda la vida del órgano dentario, sino que proteja los molares durante el periodo de mayor riesgo, especialmente en la infancia, cuando el consumo de azúcares suele ser alto y los niños aún no dominan adecuadamente la técnica de cepillado. Con el tiempo, el diente puede cambiar su susceptibilidad, y el sellador puede necesitar ser reemplazado o reparado, lo cual forma parte de un plan de prevención continuo y mantenimiento.
Selladores preventivos vs terapéuticos
El uso preventivo está indicado en superficies sanas, pero con alto riesgo debido a su morfología o al historial del paciente. Por otro lado, el enfoque terapéutico se aplica sobre lesiones incipientes (ICDAS 1 o 2), especialmente en niños con historial de caries de la infancia temprana. En estos casos, el objetivo es detener la progresión de la lesión sin necesidad de realizar una restauración invasiva.
¿En qué pacientes no es necesario sellar?
Algo muy importante de saber es que no todos los pacientes requieren selladores. En niños con bajo riesgo cariogénico, sin antecedentes de lesiones cariosas y con buena higiene, el sellado puede no ser necesario.
Conclusión
La selección adecuada del tipo de sellador, su momento de aplicación y la identificación del riesgo cariogénico individual son esenciales para maximizar su eficacia. El odontólogo y odontopediatra tienen la responsabilidad de personalizar cada intervención preventiva, utilizando la evidencia científica más actual y valorando no solo el estado dental, sino también hábitos, entorno y nivel de cooperación del paciente.
Bibliografía consultada:
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- Asociación Latinoamericana de Odontopediatría (ALOP). “Declaración sobre el uso de selladores de fosas y fisuras.” ALOP, 2022.
- Wright, J. T., Crall, J. J., Fontana, M., Gillette, E. J., Nový, B. B., Dhar, V., … & Quinonez, R. B. (2016). Evidence-based clinical practice guideline for the use of pit-and-fissure sealants. Journal of the American Dental Association, 147(8), 672-682.e12. https://doi.org/10.1016/j.adaj.2016.06.001





