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Durante mi consulta es muy común encontrarme con preguntas de los padres acerca de la correcta higiene de los niños. Muchas veces noto el desconocimiento, asumen que la limpieza oral solo debe darse cuando los niños tienen dientes ya desarrollados, pero no es así.

Nuestro deber como dentistas es exponer a los padres que, cuando aparecen los primeros indicios de dientes se debe comenzar la rutina de higiene dental. Para los bebés es limpiar su encía suavemente dos veces al día con un paño fino y blando. En el primer año, con un cepillo de dientes suave y con muy poca pasta dental. El cepillado debe incluir tanto dientes como encía. Adicionalmente, la queja de mamá o papá casi siempre es: “Mi niño no se deja lavar los dientes, doctora, por eso está así, no entiende, insisto y nada “. Y en ese punto me pregunto ¿Qué técnica, estrategia, o hasta engaño usan para que el niño no quiera hacerlo o lo haga mal?

En nuestro consultorio de orto-odontopediatría sugerimos a los padres que, si el niño lo hace mal y a la vez busca ser independiente y cepillarse solo, deben dejarlo, pero supervisando la cantidad de pasta y revisando cómo lo hace. Es recomendable supervisar este procedimiento hasta los seis o siete años, y solo cuando se determine que ha adquirido la habilidad suficiente para hacerlo solo.

Otro tip a reforzar es, para mantener unos dientes sanos es importante evitar que el niño vaya a la cama con un biberón o con el chupón recubierto de miel o azúcar. Debemos obligarnos a recordar a papá y mamá que el chupón no es niñera, y que el uso excesivo del mismo puede perjudicar severamente el desarrollo de las piezas dentales. Como odontólogos podemos encontrar al chupón como un aliado pues a la larga nos traerá mucho trabajo en consultorio, pero no olvidemos que éticamente estamos obligados a comunicar a los padres lo perjudicial que puede ser y no solo daña el aparato estomatológico en su estética, los dientes mal posicionados pueden convertirse en obstáculos para un sistema respiratorio, digestivo y para la salud en general.

¿Cómo ayudar a los padres con el cepillado?

En consulta, en la limpieza semestral o mensual (si es que tenemos papás muy comprometidos con las visitas al dentista), dejaremos los dientes impecables, pero esto durará poco o nada si no procuramos que en casa se haga un cepillado adecuado. Si bien nuestro paciente es el niño, tenemos que comunicar a los padres también cómo debe ser el cepillado dental y para que no les resulte aburrido y pierdan el interés sugiero decirles a los padres que siempre ayuda:

  • Hacerse de un cepillo de dientes con cerdas suaves y con colores llamativos o algún muñeco.
  • Si se cansa antes de haber repasado todos los dientes, sus papás pueden hacer un trato o contarle un cuento mientras él se cepilla.
  • Lavarse los dientes con el niño (a) para que vea cómo hay que hacerlo.
  • Hacer de la limpieza dental un juego.  Ponerse con el niño frente al espejo y que trate de imitar los movimientos que hacen sus papás.

Transmite a los padres la necesidad de usar una empatía parecida a la que usamos en consultorio, donde nos ponemos a la par del niño para lograr un proceso lo más exitoso posible. Pero antes de dejarles “tarea en casa”, en la consulta dental cuando revises al niño muéstrales, tanto a paciente como a sus papás, cómo es la técnica, practiquen juntos en la unidad dental. Para los niños pequeños, la técnica de cepillado más aconsejada es la circular. Al mostrar la técnica, puedes apoyarte en esta guía muy sencilla y aplicarla en el sillón dental, cuando termines, pide al niño que lo intente.

Los pasos para seguir esta técnica son:

  • Poner en contacto los dientes de la arcada superior e inferior.
  • Comenzar haciendo movimientos en círculo con el cepillo dental, realizar 20 círculos cada dos dientes, cepillando también a su vez la encía.
  • Es muy importante seguir un orden, empezar por un lado y, haciendo todo el circuito, terminar en el otro lado.
  • Primero que limpie la cara externa de los dientes, luego la interna y por último la zona de masticación realizando un cepillado de delante a atrás.
  • Por último, es aconsejable que se cepille la lengua realizando un barrido hacia afuera. Al principio puede provocarle alguna nausea o cosquillas, pero poco a poco se irá acostumbrando.
  • Tip extra: Reemplazar su cepillo dental cuando muestre señales de desgaste o cada tres meses. También es importante cambiar los cepillos dentales después de un resfriado, puesto que las cerdas acumulan gérmenes que pueden provocar una nueva infección.

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