Estudió en la facultad de odontología de la Universidad Autónoma de México. Junto con su esposa Olga Zepeda y sus hermanos, hicieron historia en la odontología al comercializar las primeras agujas desechables y estériles en México. También fabrica- ron el anestésico más utilizado por odontólogos en todo el país, exportando en sus inicios a Panamá y Centro América.

Actualmente el anestésico cuenta con presencia en más de 65 países y se han exportado en lo que va del año, más de 22 millones de cartuchos en todo el mundo.

Todo comenzó en Sahuayo, Michoacán en el año de 1948, lugar en el que Jorge Eduardo nació y vivió su infancia dentro de una familia numerosa, unida y trabajadora. En busca de mejorar sus ingresos, su papá los llevó a la Ciudad de México, donde vivieron durante 37 años.

A los doce años ingresó al Seminario Conciliar con deseos de formarse como sacerdote. Allí, fungió como asistente del odontólogo particular y cono- ció el fascinante mundo de la odontología, mismo que años después se convertiría en su profesión, su modus vivendi. Toda una vida entregada a mejorar y fabricar productos dentales, que en ese entonces por los años sesenta, eran escasos, caros o no se producían en México.

A los veinte años, Jorge decidió salir del seminario para ingresar de in- mediato a la UNAM y formarse como odontólogo en el complicado año de 1968. Para apoyar a su padre con los gastos, decidió trabajar, por lo que hacía más difícil terminar su carrera.

Sin embargo, con la firme convicción de hacer su mayor pasión, logró graduarse como Cirujano Dentista en el año de 1972.

En 1978, Olga esposa de Jorge, le expresó la necesidad de laborar debido a la cantidad de tiempo libre que tenía, pero eso sí, sin descuidar a su hijo y el que estaba por venir. Aceptando la propuesta, decidieron pensar en algo que se adecuará al plan. Fue en ese momento donde sin saberlo, esperarían también un legado para toda su familia llamado “Zeyco”.

Durante esa época, resultaba muy difícil conseguir materiales dentales en el país, por lo que juntos comenzaron a fabricar aleaciones de oro, plata, platino y paladio, mismos que él utilizaba en su práctica profesional. Inteligentemente, los compartía con varios compañeros odontólogos, obteniendo comentarios favorables por lo que comercializar aleaciones, fue un paso obligado casi de inmediato.

Pronto se vieron rebasados en sus actividades por el aumento de pedidos, a tal grado de cambiar el consultorio por la pequeña fábrica que construyeron en la última planta de su casa en la Ciudad de México.

Poco a poco “Aleaciones Zeyco” fue tomando nuevos retos, uno de ellos y de interés urgente para Jorge, era la aguja dental desechable, pues las que se usaban antes, eran la “de bolita” y venían sueltas o en atados de 10.

Había que esterilizarlas (normalmente con agua hirviendo) y antes de eso, era necesario destaparlas con un alambre, enderezarlas como se pudiera, sacarles filo nuevamente (con una piedra de arkansas) en sí, ¡Toda una odisea!

Después de muchos trámites y comprometidos a distribuir mensual- mente una enorme cantidad de agujas, (ahora ya estériles, empacadas individualmente, desechables y en caja de 100 unidades) a finales de los años setenta, lograron que una empresa norteamericana fabricará con su marca las ansiadas agujas.

Fue así como finalmente se anunció que en México ya había agujas dentales estériles y desechables marca ZEYCO, significando un gran avance que permitiría a los dentistas utilizarlas con seguridad y comodidad.

Al poco tiempo después y sin descuidar los productos anestésicos que se producen desde hace más de 30 años, “Zeyco” comenzó a importar al país diferentes productos de reconocida calidad como Kromopán, Pola Office, Monoject, Premier, entre muchas otras marcas líderes en el mercado. También, ha logrado hacer un convenio con la empresa alemana Durr, (una prestigiada línea de desinfectantes para hospitales y consultorios ) para fabricar su producto en México.

Aunque todo marchaba a su curso, la sociedad que en un principio se concentraba en la Ciudad de México, se vio obligada a mudarse. Entre el personal, productos y los equipos dentales que fabricaban, los dejaban sin espacio, por lo que Guadalajara fue el lugar donde continuarían con la fabricación del anestésico “Zeyco”.

Para poder cumplir con la creciente demanda mundial de anestésicos, actualmente está por inaugurarse el segundo laboratorio que aportará el doble de lo que se produce actualmente. Los pronósticos son retadores: la gran demanda que han tenido los productos ha obligado a que desde hoy, construyan laboratorios con mayor capacidad a las que se han enfrentado. La fórmula “Ora Et Labora”, que desde sus inicios comenzó a regir cada uno de los productos que fabrica y comercializa “Zeyco”, sigue vigente probando que para lograr éxito, las fórmulas si existen.

Jorge Eduardo Zepeda Gálvez Desde la Raiz jz

No se puede tener éxito en ningún campo, si falta la Oración confiada y el Trabajo honrado. Eso lo hemos comprobado desde siempre, los fundadores de “Zeyco” pedimos a Dios que así lo hagan la segunda generación y todas las venideras. Agradezco mucho la atención y la lectura de lo que he expuesto en estas líneas.

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